001.-Brujeria
Circula una leyenda desde tiempos de viejas que ahora, nuevamente, recobra más fuerza por los hechos ocurridos recientemente.
Se cuenta que existe un extraño ser, el único que queda, que se sepa, tan diferente a todo lo que hayamos visto nunca pero a la vez tan mágico e intrigante como oscuro y peligroso, oculto en el alcantarillado de nuestra ciudad. Se dice que se marchó a los submundos por las grandes e insalvables diferencias que encontraba en el mundo exterior, y debido a ello, a la oscuridad, a la soledad, al rechazo, etc… poco a poco fue perdiendo entre ríos de vertidos su humanidad en jirones. Esa existencia maligna aguarda oculta entre las sombras el momento oportuno para sacar a descubierto su naturaleza depredadora. Se alimenta sobretodo de ratas para calmar sus ansias, y no penséis que es por humanidad, como ya os digo hace mucho tiempo que se evaporó cualquier indicio, simplemente es miedo, supongo que supervivencia, pero tarde o temprano siempre llega el momento en que no puede controlarse y sale fuera y se regocija comiendo la carne inocente de niños indefensos. Quiénes han logrado escucharla, y se acuerda, están de acuerdo que su sonrisa es estridente, espeluznante, como de ultratumba. Nadie sabe como logró sobrevivir a la cacería del mundo contra los de su especie, al fuego de las hogueras, a la vejez, a la mortalidad… por eso hay algunos que intentan hablar con ella para averiguar el secreto, pero ni siquiera se detiene un segundo antes de salir despavorida a su mundo. Yo creo que hace años que perdió la cabeza, si es que algún día tuvo.
Pero como he dicho solo era una antigua leyenda, hasta ahora…
Yo no lo vi, pero un amigo de mi primo Agustín casualmente pasaba cerca de allí y al ver que había un revuelo en la zona se acercó. Dice que aquello fue aterrador, y no porque él fuera un cobarde, si no que verdaderamente lo era. Imaginaros cuan aterrador era para que un valiente se aterre. Y que él fue el que más tiempo tardó en ponerse a temblar y en echar a correr cuando vio salir la cabeza de esa cosa por la boca de la alcantarilla y como velozmente atrapó a una pobre niñita de cuatro años con sus garras largas y afiladas. Sus padres no pudieron hacer nada para salvarla Aquello debía ser como estar en el mismísimo infierno. Una lástima
-¿Y porque no bajaron a buscarla?- preguntó interrumpiendo Saúl.
- Porque ese peligroso ser es una bruja poderosísima que sabe un hechizo que hace que todas las personas que estaban allí y todas las que la conocen olviden la existencia de esa niña. Se desconocen cuales son los ingredientes del ritual, que todo el mundo cree que guarda en una caja de cartón, pero se sospecha que utiliza pelo de la cabeza del niño que a priori ya había arrancado.
-¿Entonces porque el amigo de tu primo lo recuerda?- preguntó de nuevo Saúl algo confuso
-Porque dice que salió el último, pero como es tan veloz, consiguió adelantar a toda la gente y huir del lugar antes que el hechizo le alcanzase
-Menuda trola estás contando- murmuró aburrido y con dejadez Roberto.
-Lo digo en serio- dijo convencido Jonathan- dice que tenía la cara negra como la noche. Los pelos los tenía tan sucios y pegados que daba la sensación que de la cabeza le salían culebras. Tenía una verruga enorme y asquerosa en la nariz. Y en los ojos, en esos ojos aterradores, no había un atisbo de humanidad.
-Tú eres tonto y te dejas engañar por los mayores- rió a carcajadas Roberto
-Esto no me lo han contado los mayores-
-¿Atisbo?- sonrió- un niño no sabe que existe esa palabra. ¡Que a mi no me engañas!- exclamó
-Bueno, pues entonces si crees que es mentira te reto a bajar, pero tendrás que traerme algo para que yo me crea que lo has hecho. ¿Por qué no creerás que voy a ir contigo, verdad?
-No voy a bajar en absoluto, menuda estupidez
-Claro, como vas a hacerlo si eres un cobarde.
-Voy yo- musitó Tristán casi sin fuerza. Todos se viraron y se sorprendieron al escuchar la voz de aquel muchacho espigado; solo Roberto había conseguido escucharla en una sola ocasión, evidentemente ninguno de sus amigos le creían. Y se dieron cuenta de que sus ojos, ocultos varios mechones de un pelo negrísimo, ya no eran los ojos de aquel chico que conocía desde hacía seis meses, ahora crepitaban emoción, adrenalina…Ahora estaban vivos, algo impensable por su eterna introversión, su enfermizo silencio, y la pureza de su frialdad.
-No, tú no vas- rió Roberto nervioso. Tristán ni pestañeó.
-¿Qué pasa, que quieres proteger a tu novia?- preguntó Jonathan con su habitual arrogancia y su chulería que le llevaban continuamente a estúpidas peleas.
-Eres gilip…
Roberto enmudeció cuando vio a Tristán tocando insistentemente el hombro
de Jonathan con el dedo índice. Este se volvió irritado, era algo que odiaba, y se irritó mucho más cuando vio que Tristán estaba a su lado, a escasos centímetros de él, cara con cara, mirándolo fijamente, sin inmutarse, sin amilanarse… Jonathan estaba furioso y los demás, asustados, venían venir una pelea. Ya las habían visto por mucho menos.
-¿Qué coño le pasa a este imbécil?- gruñó, pero él seguía sin contestar.
Hubo un silencio incomodísimo durante varios segundos, la tensión dominaba completamente el entorno en un radio de cinco kilómetros por lo menos.
-Mmm…Cr-Cr-Creo- comenzó a tartamudear Saúl- creo que lo que quiere es que le digas donde se encuentra ese lugar- Tristán lo miró velozmente, y a pesar de que no había cambiado en nada su rostro, debía percibirlo como un agradecimiento, luego retornó con la misma velocidad su cabeza a la postura anterior.
-Este tío es imbécil- gritó Jonathan- que lo sepáis. Bueno, no sé de que me extraño si todos lo sois.-se detuvo y comenzó a observar detenidamente a todos- Está en la calle Ochoa, enfrente de la tienda de comestibles de la esquina, la que tiene el rótulo de color amarillo y verd…
Hacía rato que nadie le escuchaba porque todos observaban preocupados como
Tristán había echado a andar.
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17 de marzo de 2010
2 de marzo de 2010
El cuaderno que le cayó del bolsillo al tiempo (Introducción)

.-Introducción-.
…¡Shhh!...Silencio…
¿Estáis solos? Es muy importante que me hagáis caso en lo que os voy a decir:
Debéis tener la mente en blanco, no penséis, y qué lo que os voy a contar no se lo digáis a nadie cueste lo que cueste. Extremar las medidas de seguridad, porque en el mundo hay quien os escucha a todas horas lo que decís, incluso están pendientes de vuestros sentimientos, de vuestros pensamientos, incluso de vuestros silencios.
Es muy probable que no me creáis, incluso yo todavía estoy sorprendido por la tremenda importancia que alcanza lo que tengo entre mis manos.
Os contaré una historia, no me enrollaré mucho porque no es necesario que la sepáis, pero sé que al finalizarla comprenderéis de qué os hablo. Recordad, podéis creerme o no, pero no penséis.
¿Estáis solos? Es muy importante que me hagáis caso en lo que os voy a decir:
Debéis tener la mente en blanco, no penséis, y qué lo que os voy a contar no se lo digáis a nadie cueste lo que cueste. Extremar las medidas de seguridad, porque en el mundo hay quien os escucha a todas horas lo que decís, incluso están pendientes de vuestros sentimientos, de vuestros pensamientos, incluso de vuestros silencios.
Es muy probable que no me creáis, incluso yo todavía estoy sorprendido por la tremenda importancia que alcanza lo que tengo entre mis manos.
Os contaré una historia, no me enrollaré mucho porque no es necesario que la sepáis, pero sé que al finalizarla comprenderéis de qué os hablo. Recordad, podéis creerme o no, pero no penséis.
Hacía tiempo (que ironía) que lo andaba persiguiendo. Estaba dispuesto a plantarle cara y a obligarle a devolverme lo que era mío, lo que me había robado rastreramente rompiendo todas las reglas marcadas. Los motivos ahora no importan, ¿que los había? De eso no dudéis ni un solo segundo.
He peinado cada centímetro de tierra, de cielo y de mar buscando su escondrijo. He investigado cada letra escrita sobre él, cada palabra hablada. He preguntado a cada una de las personas que me encontré durante el camino, todos me tildaban de loco. Me oculté entre las sombras esperando su llegada, pero era muchísimo más rápido que yo. Cuando era capaz de encontrar una pista rápidamente se esfumaba la siguiente, mandándome al mismo callejón sin salida una y otra vez. A veces escuchaba como pasaba por mi lado con esa risita impertinente y burlona. Yo
sabía que tarde o temprano lo atraparía ¿Cómo lo hice? No os lo puedo decir porque todavía no lo he conseguido, pero os puedo decir que la última vez estuve muy cerca. Corrí y corrí detrás de él. Supongo que mi rostro era un cuadro que reflejaba todo el odio, el rencor… que le tenía, lo sé porque no dejaba de mirar hacía atrás acongojado. Era muchísimo más joven de lo que imaginaba, incluso más joven que yo, por lo menos en apariencia. Y tropezó…y cuando estuve apunto de cogerlo, solo escaso centímetros, consiguió escapar. Tengo que decir que ese hijo de puta se sabe todas las tretas.Deshice el camino malhumorado al borde de una explosión de odio. Pegaba patadas a todo objeto que se ponía por delante cuando lo vi. Si, es esto que tengo en mis manos. Estaba en el suelo, y al verlo primero me sorprendí. Incrédulo no sabía como reaccionar. El cuerpo de pronto se relajó, suspiró, y se quitó de encima una losa pesadísima, y sonreí. El juego ahora había cambiado, se habían vuelto las tornas, ahora todo se veía desde una perspectiva diferente. Estábamos en igual de condiciones, él tenía algo mío, y por fin yo algo suyo. Ya he dejado de dar palos de ciego porque tengo algo que aunque para mi carece de importancia, igual que le parecerá a él lo que me sustrajo a mí, sé de la tremenda importancia que le da. Tengo en mis manos un cuaderno que contiene, a simple vista, 11 historias y cientos de páginas en blanco. Supongo que de esas historias podré sacar algo que me acercará cada vez más a él, porque tengo en mis manos “El Cuaderno que se le cayó del bolsillo al tiempo”
Continuará...
Texto: Daniel Calderón Martín
Imágenes: Google
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