23 de abril de 2012
El caos que remueve la tierra bajo mis pies
11 de marzo de 2012
Sin aire

...Hoy mi cielo se tiñe de impotencia, lloro en aquella playa donde a ambos nos llamaban por el mismo nombre. Ahora sólo quiero revolcarme entre la arena hasta removerme y perderme,y que una ola me lleve mar adentro, hasta el mismo lugar donde llegó nuestro barquito de papel.
Sin ti sólo quiero que el último de tus respiros en mis pulmones se quede sin aire,
asfixiarlo, y a mi con él.
-Daniel Calderón Martín-
10 de marzo de 2012
Expresiones e impresiones
14 de febrero de 2012
4:38
[ 4:38 y tú vuelas. La marcha atrás ha comenzado. La cama en medio de la rotonda de caminos que nos trajeron, de caminos que nos llevaron. (Nunca me quedó claro por donde vinimos y por donde nos vamos). En el cielo no hay cielo, está a mi lado. Y si te toco...y si me tocas... como estrellas brillamos. Respira amor, intenta no enloquecer todavía, esta "sólo" es otra de las canciones de la bandasonoradenuestravidaencomún ]
Escrito por Daniel Calderón Martín
Imagen de Bernadocople
Canción I can,t make you love me de Bonnie Raitt versionada por Leroy
21 de noviembre de 2011
Entreguerras
Vuelvo a dormir mal y a deshoras. No consigo parar de darle vueltas a la cabeza, de tratar de encontrar cual fue el detonante que hizo que todo lo que hace nada fue, se estropeara. Supongo que este es el pago de vivir una vida a destiempo.
Miro hacia atrás y descubro en esta etapa dada de si, un reguero de colillas en el suelo que no resistieron y cientos de promesas en el cielo que posíblemente ya no se cumplirán: Para siempre-decía una- Cuando me necesites, estaré ahí-decía otra o incluso un- Nada ni nadie...- que siempre hay en cualquier reproche... pero esto no lo es, esto es un fin, un no quiero dejar que esto se estropee más, que nos odiemos, y que nos olvidemos de todo lo que hemos aprendido y nos hemos dado. Quisiera recordar, y sonreir, y quizás algún día reencontrar y sentir encogerse el pecho y abrazar, y besar, y susurrar: "Te he echado mucho de menos", y sentarnos y contarnos como nos va, y rememorar como nos fue...
[Y ver en un cielo de colores ocres y morados como todo lo que se creó se destruye en el mismo intervalo de tiempo. Y sentirme feliz ante ese Big Crunch del horizonte que quizás todavía tarde algo en llegar. Y despedirme con un hasta luego, porque nunca se sabe hacia dónde llevará la siguiente puerta... ]
11 de octubre de 2011
De mis cenizas...
Me fuí. Llegó la hora, sin adioses ni hasta prontos... Quizás entendí que era mejor hacerlo de esta estúpida y romántica manera e ir dejando que la luz de esta bombilla medio apagada se fuera debilitando en esa exclusiva soledad nostálgica de latidos escritos y cientos de hojas arrugadas...allá dónde una palabra siente, y un sentimiento habla.
Ha sido grandioso cada segundo, cada esfuerzo, cada sueño o cada letra, porque hacer lo que uno es y estar rodeado de gente como vosotros hace la diferencia.
Nunca volé, aunque quizás alguna vez diera algún que otro salto mayúsculo por ese cielo de letras y os sorprendiera...
Ahora vuelan mis cenizas por aquel cielo que lleva hasta otro lugar... y seguramente entonces recuerdé el calor, y sienta algunas viejas sensaciones... Yo fuí, cada una de las letras que escribí, yo seré lo que quiera el aire que sea...]
11 de julio de 2011
Las huellas de los pasos que nos preceden
miras, y veo como se vacía gota a gota el mar azul de tus ojos. Y veo a alguien en el reverso de tus iris, allá donde se apagan a borbotones los sueños. Me clavas tu mirada y tratas de encontrarme, pero ya no existo, ni tampoco tu en mi, solo eres 55 kilogramos de carne, de venas, de cartílagos... Y te codicio, y me revolucionas y enloquezco. Quiero comerte el paladar, y morderte los párpados, follar como bestias hasta reventarnos los anclajes. Quiero verte desangran en mi pecho y eyacular entre mis dedos, que tú seas mía como siempre, estar dentro de ti como nunca. Incluso aunque me mate la espera y el olor a humanidad incremente el mono, quiero que te conviertas, y entonces empezar una guerra de besos escarlata, de arañazos, de bocados, de alaridos inhumanos, de empujones contra cada una de las paredes, cada uno de los muebles y hacerlos astillas, o contra cada una de las cosa que fueron y ya no son nada. Y expandernos y contraernos y bailar sexo en cada recoveco de la casa,. Y tirar y estirar, y aullar y enfurecer. Y existir únicamente para destruir la existencia del otro. Y desfallecer. Y encontrar placer en el peso muerto de tu cuerpo en mis rodillas, en la opaquedad de tu vida, en las últimas explosiones neurológicas que hacen temblar tus piernas... Y levitar, en ese determinado momento cerrar los ojos, apagar todo, estallar... Estoy seguro que esa sensación, ese olor a sudor que agujereaba las cortinas, ese sabor que martilleaba las heridas, ese único latido que explotó y dinamitaba mis vestiduras no había sido nadie capaz de vivirlo. En el fondo siempre fui un romántico, aunque al salir por la puerta siguiera siendo vacío, siguiera siendo nada ahora ya sin tí.
Escrito por Daniel Calderón Martín
1 de julio de 2011
Lo peor que perdimos
He soñado contigo y vuelo. No se acuerdan de ti ninguno de mis segundos, ni de mis respiros, ni de mis bufidos…. Sin embargo tengo esa extraña sensación que me oprime el pecho y me dice que es tu aire el que me da vida. Sin embargo no te encuentro en otros mundos, y no vivo; y muero entre atmósferas viciadas de pura mierda, de envidia, de dolor, de falso amor… Y quisiera que las sábanas me detuvieran entre ellas y volver a caer allí dónde quizás te encuentre. Necesito cerrar los ojos y escapar de ahí, de ese mundo dónde la familia te abandona, o te aprisiona y te limita, o se aprovecha de ti: dónde los que dicen ser tus amigos, pasan a ser un recuerdo, o tus enemigos, o simplemente nada… Dónde el amor es pura biología, un dopaje químico de un máximo de tres años de celos, de no entenderse, o de lo que es peor, de no escucharse, de mentir y de esperar… Quisiera abandonarme a ti, y que me dejara de importar cada motivo o cada pregunta, y “reencontrarme” contigo porque a medida que más conocía de tu existencia, inocencia, más te alejabas de la mía.
[Me encantaría vivir en la sencillez de las cosas, allí donde no existen transfondos ni dualidades ni metáforas. Me encantaría dormir en ese lugar que anuncia un cartel con luces de neón en tus ojos... al menos una noche]
Quizás si nos paráramos a pensar llegaríamos a la conclusión que "La inocencia" sería uno de los peores precios que pagamos por caminar
- Texto: Daniel Calderón Martín
- Imagen: Google
-Música: Jessie J.- Who you are
15 de mayo de 2011
Are you ready to begin?
Porque amar es algo mucho más in(t/m)enso que jugar a querer como mortales, a acompañarse durante un tiempo...De esa manera no me convence, no me llena...- Quiero amarte de cara a la pared, debajo de la cama, encima de la luna... de tal forma que el polvo de cada lugar no sea cenizas de un fuego momentáneo, sino de la mágia que se desprende de cada molécula de mi cuerpo para crear en el tuyo milagros...y viceversa
21 de febrero de 2011
La danza de la noche [1ª Parte]

Las calles despertaban con otros aires, otras luces, otro ambiente...como si lo anterior solo hubiese sido un estado comatoso, y aquello un resurgir. Se respiraba magia con cierto toque a incienso y jazmín que abrazaba y embriagaba a toda persona que hubiese sido acariciada por aquel ritmo frenético. Algunos inexplicáblemente parecían poseídos, y danzaban con los ojos recién teñidos de blanco en una misma dirección.
[...El son de los tambores detenía el tiempo. En el aire, susurros... Palabras de tierras lejanas, del alma de los bosques, de la voluntad del viento, de la voz del cielo...]
Las llamas de un arduo e intenso fuego intentaban escapar de una pira de bronce ro
deada de piedras y pequeños huesos, y bailaban entre decenas de negros que agitaban los brazos, meneaban el culo con gracia, y alzaban sus tobillos a varios palmos del suelo... sonriendo sencíllamente, viviendo de verdad.Las pequeñas explosiones producidas por toda la armónica poesía que se generaba entre las palabras de los tambores y los timbales, el murmuro de los pies descalzos al impactar con la madre tierra, y los susurros aborígenes procedentes de regiones vírgenes e intrínsecas donde la belleza decidió habitar, iban estallando en mi alma poco a poco, empujándola sumisa a dominar la cáscara de piel para arrastrarla dentro de esa órbita de misticismo que rodeaba tan extraña celebración. Intentaba dominar la situación, pero me sentía imantado hasta otro polo como yo, hasta el centro de la vorágine.
Todos me miraban con desconfianza. ¿Que hará un blanco en un rito de negros?
Todo se convirtió de repente en pura energía. Intensidad magnánima. Fogonazos de luz. Las partículas se quedaban flotando inmóviles en el aire. Gotas de lluvia empapaban mi cuerpo pero el firmamento se mostraba claro.
Me sentía calmo, inagotable, mas vivo que nunca... y mis pasos desobedientes me llevaban hacia el centro de la plaza, alrededor de la hoguera, donde el fuego comenzó a pasearse libremente por mi cuerpo, quemándome, pero no ardiéndome.

[Veía almas, sombras aquí y allí, latidos...¡ Pu-Púm! ¡Pu-Púm! ¡Pu- Púm!]
Noté una extraña sensación a lo largo de un caminito de curvas imposibles que alguien iba fabricando por mi espalda, me dí media vuelta y no conseguí ver a nadie, pero rápidamente sentí el delirio en un susurro que me extasió y que me hizo perder la conciencia...
...Hivué...
Escrito por Daniel Calderón Martín
Imágenes encontradas en:
1.-Google
2.-Flickr.- Hecha por Noise Zoom.- Fuego en el cuerpo
3.-Google
17 de febrero de 2011
La simple conjugación del verbo amar
[El aire intentando llevarse su pelo. Hace sol en su rostro. Me mira y sonríe. Está preciosa ¿Es feliz igual que yo?
... Ponemos la radio...la primera canción de la emisora que se sintonice sera la canción que nos recuerde ese momento por siempre, por suerte esa canción nos estaba revolucionó la piel. Entonces la miré, y me vi brillar en sus ojos. Sonreímos tímidos. Sabía que todo iría bien. Sabía que aquel era el primer instante de nosesiesposiblequerertemás. Era posible]
Yo amo... Tú amas... Nosotros nos amamos...Es simple. No hay nada más impotante que eso . Fué conocerte y saber que el resto carecía de importancia
* Pongo esta canción porque ya forma parte de la banda sonora de mi vida, y estoy seguro que pronto formará parte de los dos.
Canción de Pablo Alborán.-Pablo Alborán.- Miedo
* Es el cantante español del momento, la personalidad de su voz, su sensibilidad musical, y todo el sentimiento que fluyen de sus letras empiezan a emocionar y a atrapar cada día a mucha más gente. Seguro que ya conocéis su Solamente Tú que está arrasando donde quiera que vaya Muchos opinan que su verdadero potencial está en los acústicos, una manera de cantar como hace tiempo que no se ve, yo pienso lo mismo, de esta manera da la sensación que sus canciones te las está cantando directamente a ti, en una conversación personal entre él y tú. En su disco las canciones están grabadas con ese toque comercial que ya las hace diferentes...por suerte podéis opinar vosotros mismos porque sus canciones también están cantadas con acompañamiento de guitarra desde su casa (colgado en YouTube) . De todas formas quedaros con su nombre Pablo Alborán, porque ya ha llegado, y estoy seguro que se quedará por mucho tiempo.
Y por si alguien lo dudaba, quiero su CD ya, y quiero ir a un concierto
16 de febrero de 2011
Reflexiones de última hora

14 de febrero de 2011
[* Ella *]
[* ella *]
Quisiera ya con el tiempo en pasado, susurrar una de esas historias que se suelen contar entre las últimas luces del ocaso, en uno de esos antiguos y destartalados porches donde desempolvamos todos aquellos recuerdos que tienen cierto regustillo a añejo.
Hablamos de reflexiones que normalmente se desgranan en el tiempo intervalo en que la vida paulatinamente deja de ser vida. En la espera. Hablamos atrevidos de antemano, por lo menos de esa parte de la historia que me pertenece.
Ella….-Suspiro
…hablamos del corazón
He de reconocer que desconocía la terrible dificultad de los finales, y esto lo es, pura despedida… de ti, de lo nuestro. Y después de observar como palabras desgraciadas, creadas equivocadamente, quedan abandonadas y eternamente olvidadas detrás de nubes de tinta azul, debo admitir que justo ahora, en estas mis últimas letras sobre ti (para ti), no se escribir cada una de las palabras que quiero contarte. Imagino que por primera vez te siento como una desconocida, y ello me entristece.
“Todavía veo esa última sonrisa alocada subirse al tercer vagón de aquel tren que te llevó hacia ese lugar del que nunca regresaste. 16:48 en aquella ya eterna estación. Una mirada de estrellas, un segundo detenido y un supuesto “Hasta pronto” (Quizás aquella fuera tú despedida y yo no la supe ver. No hubiese dejado que te marcharas nunca)
Sudor en mis manos, electricidad a ras de piel… ¡Ay! Aquellas mariposas juguetonas… Un segundo más y hubiese caído desmayado, te lo juro, y sinceramente por esto no me hubiera importado; ya sabes cuanto me gustaba soñar / te. En el corazón, entre acordes de aquella canción de Coldplay, que sonaban velozmente a golpe de latido, se entremezclaban sentimientos como palabras que venían a decirme lo mismo. Nunca tuve miedo a confesártelo, pero aquella vez se quedó suspendido en el andén por siempre como el aire, como un suspiro que ni ese mismo aire se pudo llevar: Te quiero… Te quiero tanto – gritaban mis entrañas, pero tú tampoco te lo llevaste (sin duda aquella fue tu despedida) y las puertas cerraron mucho más de lo que en ese momento hube imaginado.”
He de reconocer que en infinitas ocasiones volví al lugar, y esperé a que vinieras a sorprenderme para sorprenderte. Decenas de trenes, cientos de personas, pero ninguno el tuyo, pero ninguna tú. Hubiese sido grandioso. A veces lo veía, el tren que se alejaba volver marcha atrás; a veces lo escuchaba, aquel suspiro abandonado esperarte, y dolía…volvía a doler demasiado no tenerte.
Ya se que me ha costado entender que
debía dejar de esperarte, que ya no volverías… que lo nuestro ya dejó de ser eterno, que lo nuestro ya dejó de ser nuestro. Imagino que era complicado dejarte marchar cuando un instante contigo había sido más especial que el resto de mi vida junta… pero ahora solo puedo decirte adiós, ya no nos queda nada más que tú convirtiéndote en tercera persona, estés donde estés sé feliz; y yo, que fui feliz contigo, comenzando a caminar de nuevo quién sabe donde, sabiendo que aunque tú no estés, aunque yo me vaya estaré enamorado de ti... indiscutiblemente. Quisiera finalizar con todo esto a lo grande, sin duda lo merece…
Allí en el lugar del principio…
…allí en el lugar del final
donde eternamente… TÚ Y YO.
15 de enero de 2011
Espejo

12 de enero de 2011
Vida
6 de julio de 2010
Aquel último solsticio (Introducción)
Las helices de los ventiladores del techo se movían con máxima intensidad, haciéndose a milésimas invisibles, dando aire fresco a toda aquella multitud bañada en sudor.
La cafetería "La casa de Gretel" se convirtió en uno de los lugares más populares desde su apertura, hacía ya dos años, por ese encanto y esa mágia que transmitía. Las paredes estaban teñidas de motivos infantiles y literarios. Como si estuvieras metido en un cuento. Incluso sus mesas y altos taburetes tenían forma de arbol, y sus troncos hacía de repisas para multiples libros. Raramente entrabas y encontrabas algún sitio libre, daba igual el día que fuera, siempre estaba lleno hasta la bandera.
El lugar, en aquel último sosticio, debería haber mostrado el mismo aspecto de siempre, la misma gente, el mismo ambiente, pero no sé porqué, si a causa de la energía y/o de la luz, no era así.
Una adolescente buscando respuestas, un escritor de éxito que perdió en algún lugar de su camino la imaginación, una camarera que solo respira venganza, un chico con un secreto oculto, y un hombre deprimido en busca de un pequeño hilo que lo traiga de vuelta. Todos buscan una segunda oportunidad, y sin duda la tendrán, pero esta viene acompañada de algo que tal vez no les guste tanto, la verdad.
No, no era el mismo lugar de siempre, había demasiada tensión.
* Uf! que ganas tenía ya de empezar con otra historía. Algunos me habéis pedido desde que se acabó "Efectos Colaterales" que me pusiera con otra, ya está aquí "Aquel último solsticio"
El lugar, en aquel último solsticio, mostraba el mismo aspecto que siempre, la misma gente, el mismo ambiente, pero no sé porqué, si a causa de la energía, o de la multiple luz
2 de julio de 2010
Mensajes

28 de junio de 2010
Ante el espejo
Entiende que de vez en cuando mi cabeza no puede más y brotan los sentimientos suicidas. Ya se que no lo compartes, pero entiéndeme. Por lo menos tú, apóyame
No sabes lo difícil que es llevar todo este peso encima y estar sola, y tener miedo a todo..
Entro en pánico cuando me miro ante el espejo, y este me muestra el reflejo de alguien que no quiero ser, alguien débil, horroroso, gordo, deprimido…
Solo quiero sentirme guapa, y delgada, tener confianza…¡Maldita sociedad!
Pero lo que no entiendo, lo que me resulta hasta cómico, es que el mundo me diga que estoy enferma, y que esa enfermedad se llama anorexia
27 de junio de 2010
Efectos Colaterales V (Final)
Nota del Autor.- [Perfectamente esta historia pudo acabar ayer, en el Efectos Colaterales IV, pues ya podíamos considerarla como un final digno a mi parecer, pero realmente la historia no acaba así, la historia tiene un capítulo más, este capítulo que espero que disfrutéis.
No quiero dejar de agradecer a todos los que habéis seguido día a día esta historia sombría, cruda, en blanco y negro… Espero que os haya gustado. Por todos vosotros va esto. Efectos colaterales V.]
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Y en mis brazos…
Intentaba proteger como fuera ese cuerpo frío, inerte, muerto…
Notaba el sobreesfuerzo de mi corazón por latir por los dos. La sangre borboteaba descontrolada y pintaba de realidad esa danza agónica de sombras que proyectaba la farola de luz intensa contra la pared.
Solo quería cerrar los ojos, e ir donde estuviera él, y abrazarlo hasta que el tiempo decidiera convertirse en eterno, y susurrarle al oído. “Lo siento Steve. Lo siento, de verás. Me perdí”.
…………
………
……
…
.
-Hola Steve, ¿Qué ta
l todo? Hace mucho tiempo que no te vengo a ver, entenderás las circunstancias de mi ausencia durante todo este tiempo. Los primeros días en la cárcel fueron un poco agobiantes, incluso claustrofóbicos diría yo, pero luego al final conseguí hacerme con el lugar, era el sitio donde me merecía estar, por lo que no podía permitirme ni un mínimo pensamiento de queja. Nunca comenté cual fue mi delito, me dolía demasiado explicarle al mundo lo que le hice al amor de mi vida, aunque mis silencios y evasivas dieron cabida a muchas hipótesis. Durante mi estancia en aquella penitenciaria no cesaron las palizas, las aberraciones, o las violaciones. No los culpo, son delincuentes al igual que yo, y es cuestión de naturaleza.
Tu libro “Allí donde dejé mi amor” se ha convertido en un éxito sin precedentes en cada uno de los países que ha pisado, consiguiendo la admiración de público y crítica. Te has convertido en un genio con tu primera y única novela, y toda esa negrura de haberte arrancado los sueños no podré quitármela nunca del alma. Ese alarido, esa tortura, esa voz…
Tu madre me vino a ver hace un par de meses, la encontré cambiada, mucho más guapa. No tardamos mucho en ponernos a recordar y a llorar.
Después de la muerte de tu padre se volvió a casar y ha tenido una niña, Stella, me enseñó una foto y ¡se parece tanto a ti! Se le ve muy feliz. Al final recibió la recompensa a una vida sufrida, trabada y trabajada.
Sean acaba de matricularse en la universidad de Columbia, va a estudiar Medicina. Se casó el año pasado y está esperando su primer hijo, Steve. Pero supongo que tú todo esto lo sabes mejor que yo.
Como ves no debes preocuparte por nada, todo va bien. ¿Y yo? Yo estoy bien, todo empieza a ir bien…
-Señor, el horario de visitas se ha acabado. Debe dejar al paciente descansar.
-Un segundo por favor.
Y allí estaba, postrado en la cama, con parálisis en el ochenta y nueve por cierto de su cuerpo, y con esos ojos transparentes, mirada con mirada. Él supo mi verdad, nunca le pude engañar.
-Te quiero Steve- y le di el beso que ambos ansiábamos desde hacía tantos años. Y creí desfallecer entre sus brazos por siempre.
Dejé la habitación de espaldas, sin perderlo de vista, volviendo a latir, y a sentir, volviendo a vivir…
-Sinceramente
Samuel, es cierto que has cometido el peor error de tu vida y ya estás pagando un alto precio por él. No creo que una persona como tú merezca la pena de muerte.
-Muchas gracias Ethan, por todo, por dejarme venir a despedirme, por tus palabras, por todo este tiempo… pero yo creo que si merezco morir mañana.
Y recordé sonreír como casi nunca había sonreído, como hacía tiempo que no hacía, como aquellas veces, con él. Y me sentí feliz, vivo, brillante, explosivo… Porque lo había vuelto a ver, porque ese beso estaba chispeando entre mis arterias, porque en sus ojos había un nuevo sueño, nunca dejó de hacerlo: Recuperar el veintidós por cierto de movilidad. Porque lo amé con toda mi alma cada segundo de mi vida…Porque el y yo éramos… Porque conseguimos encontrarnos…
…Mirada con mirada…
[Quince años después de la muerte del gran amor de su vida, Steve Mcklein, a la edad de setenta y cuatro años, y después de conseguir un dieciocho por ciento de movilidad comenzó a escribir su segundo libro, para publicarlo seis años después. El libro, títulado "Aquí donde está mi amor", fué el libro más esperado de todos los tiempos y de nuevo batió todos los records superando a su antecesor. Steve McKlein murió a los noventa y cuatro años a causa de un paro cardiaco]
Autor del Texto: Daniel Calderón Martín
Imagenes: Google y Getty images
26 de junio de 2010
Efectos Colaterales IV
Y lloré. Sentí como me desan
graba en sudor frío y tenía miedo. Me dolían demasiado todos aquellos agarrones que me desgarraban lo que yo creía ser. Tenía miedo que por jugar me hubiese perdido.
Miré el arma acomodada en mi mano, ya tan habituada a ella, tan estilizada, tan bella, tan mortal… La alcé rápidamente y apunté; quité el seguro y ¡Bang! Comencé a disparar balas fingidas a ese extraño ser que el espejo se había empeñado en reflejarme. Una y otra vez, y otra, y otra más, pero no conseguí apear a ese monstruo de mi cuerpo. Tenía miedo de mí mismo, tenía miedo de ese reflejo, pero tuve que habituarme.
Me sentí mareado y me abandoné en los jirones de un viejo tresillo, aún así sentí hundirme y clavar las rodillas contra el suelo. Agarré, no sin esfuerzos, una botella de whiskey barato ya empezada, deseando que con el contenido irrisorio que quedaba fuera suficiente como para dejar de existir unas horas en esta realidad.
Desperté entumecido. Se me quejaban las magulladuras y los golpes, ya convertidos en moratones. Veía mi mundo dar vueltas entre una extraña y espesa nube de humo. Intenté levantarme y beber algo de agua, pero un dolor punzante, como si me hubiesen golpeado con una barra de acero, me atravesó el cráneo y caí doblado de dolor. Varias veces me sentí al borde de la inconsciencia.
Intenté dormir algo más, sin éxito, pero al menos pude contentarme con permanecer en un ligero estado de duermevela.
A medida que el tiempo corría, la nube se disolvía, las heridas se quejaban menos, las cosas estaban más estáticas y los golpes con la barra de acero dolían menos.
Me desnudé por el camino al baño, dejando por el pasillo la ropa manchada de sangre, sudada, rota…y me metí en la ducha
Solo duré dos minutos, solo ciento veinte segundos y ya estaba derrumbado entre las enormes murallas de la bañera, sentado y dejando que aquella lluvia inventada de múltiples gotas de agua se entremezclaran con las que yo lloraba. No sé cuanto estuve, ni siquiera recuerdo lo que allí pasó, solo recuerdo la sensación de encontrarme solo, enajenado, vacío, muerto…
Cuando conseguí volver en mí me sorprendió una oscuridad tan cerrada, y caí en la cuenta que había olvidado mirar el reloj
Me levanté y salí de la bañera corriendo, desnudo, con las palmas de las manos y la de los pies arrugadas, pintando huella uniformes de mis pasos sobre el suelo.
Tic-Tac Tic-Tac Tic-Tac Tic-Tac. Las doce y veintinueve de la noche.
Me quedé inmóvil, sin pensar en nada, sin latir en nada. Toda una existencia fija en un maldito y simple
segundero que iba contra mí. Solo algo, no se el qué, me pegó una patada a la altura del pecho e hizo que volviera a latir, a crear sístoles y diástoles, que volviera a respirar y que el oxígeno llegara a la sangre que iría a mi cerebro a darle fuerzas para pensar.
Me puse algo encima, lo primero que pillé y corrí, no se donde pero corrí…
El barrio extrañamente estaba rodeado de silencios. No habían coches, ni ventanas encendidas, ni siquiera había luna. Todo era oscuridad, una terrible, fría y oscura oscuridad. Y allí en medio estaba yo, absorbido por la misma, solo siendo latidos, solo siendo respiración.
Llegué a la avenida Brady y a medida que avanzaba paso a paso, notaba el aire más corrompido, el silencio dominante más aterrador, la tensión más fiera, tanto que ya hacía daño.
Un grito aullado reventó la calma y esclavizó los silencios ya desterrados. Los gatos callejeros huían y se subían a los tejados. Las ratas escapaban por alguna rendija que daba a parar a alguna cloaca.
Tal vez aquella farola fuera de las pocas que brillaban con tanta intensidad, o esa era la sensación que tenía yo, porque aquella farola casualmente brillaba en aquella esquina y se empeñaba en mostrar una danza agresiva de
sombras en la pared.
Tic-Tac Tic-Tac Tic-Tac Tic-Tac Tic-Tac. Las doce y treinta y seis.
-Hijo de puta- gritaba en clave de voz ronca un hombre- Ahora sin tenerme rozando el cuello con tu navaja ya no eres tan fiero ¿eh?
Me detuve en la esquina intentando descender las pulsaciones a la normalidad, intentado escuchar lo que ocurría en la boca de aquel callejón, intentando dejar de intentar.
-Lo siento- gritaba otro hombre que rápidamente reconocí. Era Michael.-Me he equivocado de persona.
Me asomé sigilosamente para espiar y descubrir a un hombre de color, trajeado, golpeando con la misma brutalidad, o quizás más, con la que él me golpeo a mí. Me fijé en el porte de aquel hombre, de espaldas a mí, y deduje que no, Michael no se había equivocado, ese hombre era la persona con la que yo me tenía que reunir, pero ¿Para qué? ¿Quién era?
Michael me descubrió y me miró directamente a los ojos, clavándome, pidiéndome que le salvara la vida al igual que él ya había hecho conmigo. Ciertamente yo hacía ya unas horas que debería estar muerto
Volví a esconderme, a apoyar la espalda contra la pared, a pensar; a descubrir en mi mano la pistola, tan acomodada ya en mi mano, tan estilizada, tan bella, tan mortal…que inconscientemente la había cogido, y que inconscientemente la había mostrado mientras corría por al calle. Seguro que alguien me había visto, pero también era seguro que no era la primera vez que la gente de allí veía una como aquella.
Escuché más golpes, más dolores, más quejas, más insultos, más auxilios en silencio traspasando la pared y llegando a mí…
Solo cerré los ojos y no pensé, no pensé en nada más, solo pensé en mí, en que quizás hacerlo me iba a salvar. No pe
nsé.
Solo me volví, veía a aquel hombre incluso con los ojos cerrados. Solo apreté el gatillo. Solo disparé. Uno, dos, tres. Tres sacudidas, tres sonidos estridentes, luego…luego todo fue silencio.
-Corre imbécil, corre-gritó Michael al pasar por mi lado.
Y volví a abrir lo ojos, y vislumbré a aquel hombre sangrado, retorciéndose de dolor, creando en su rostro extrañas muecas… Solo lo vi, mirada con mirada, y entonces me sentí más especial que nunca, solo durante un segundo y eché a correr…
Solo corrí medio minuto y me corté el alma en dos, mirada con mirada, lo descubrí y volví hacía atrás con las mano invisiblemente ensangrentada, con el dolor de cada paso, de cada respiro…
Aún seguía siendo él, esa nobleza, esa bondad, ese carisma, esa personalidad arrolladora. Todavía lo vi, aún teñido de escarlata y de dolor a él, a mi amigo, a Steve.
Y en mis brazos...
Y lloré… de todo, de rabia, de alegría, de hundimiento.. Lloré.
Tengo miedo a respirar y que hacerlo valga la pena. Tengo miedo a que todo lo hecho salga impune. Tengo miedo a que el sentimiento de culpa logre escapar. Tengo miedo de que esté dolor me mantenga con vida estando él…
él…
él…
en mis brazos...
Mi Steve.
Texto: Daniel Calderón Martín
Imégenes: Google



