1 de abril de 2012

Motel Paraiso

Parte de mi. Y tarareas aquella vieja canción de amores imposibles. Tengo miedo y medio pie dentro de la bañera. Tú, desnuda, enterrada en esa capa de espuma erótica, haciéndome sitio. Estoy convencido que ese cuerpo bíblico puede separar las aguas, y a mi tórax en canal, a un lado y al otro, y a palabras...¡Susúrrame! encadenas arterias y venas, y músculo, y latidos, y sístoles y diástoles... para atracarme y hacerte parte de mi.
Enmudeces y te partes, parte de mi. Diana Krall pone la nota sugerente en el ambiente de rosas y velas, de caminos de pantalones y camisetas, de llaves y promesas. Sus bemoles y tus labios turgentes enloquecen los vapores y mis suspiros que salen despedidos. Tengo miedo y una pierna y media detrás de ti. Tu espalda arqueada dibuja sensualidad con cada una de las gotas que resbalan hasta allí donde todo se pierde, incluso tu cabeza y la mía, escribiendo poesía.  Dame vino, de tu boca a la mía. Tengo un secreto que contarte. Parte de mi, de ti, de nadie... Todo es abstracto. No tocas ni toco, pero me deshago. Jugueteas con tu mirada exhaustiva que analiza cada uno de mis anclajes, y yo queriendo reventarlos, y a ti con ellos. Me siento y me sumerjo, quisiera ahogarme en tu pelo y aspirar exhausto en tu cuello, abrazarte tan fuerte que te fundas y te confundas en mis recovecos. Y sin embargo todo parece mentira. Apoyas tu alma en mi pecho que cabalga diferente, mis manos en el tuyo, que se enredan y pellizcan, que muerden y aprisionan, y descienden divididas en dedos tranquilos creando caminos de curvas e imposibles, de surcos y banderas. Y al contarte no me confundo, que tengo miedo a ti y a lo que siento, que lo que quiero contigo aumenta y el precio comienza a ser peligroso. Que necesito poner Stop y distancia, también algo de una brújula que nos lleve al norte y no a esa bañera de aquel motel de carretera, pero me olvido y recaigo al enganchar mi lengua moribunda al lóbulo de tu oreja izquierda con fiereza, con ansias... Lato al revés y bombeo todo hacia fuera y hacia dentro, fabricando huracanes y meteoritos... temblores y jadeos. Mis dedos, por unos instantes detenidos se aferran, dejando sus huellas en el interior de los muslos, que sumisos se abren paso acompañando la dirección de la fuerza. 
Lato, me asfixio en tus tibios lunares, y se para el tiempo... Otra vez... Un segundo, quizás alguno más. Y me metamorfoseo en placer, en una mano y en sus dedos, que se posan en tus secretos, y se introducen y se entremezclan para provocar un gemido allí donde eres y te conviertes, donde te deshaces entre mis brazos y mueres... haciéndome parte de ti.


[ Momentos de impacto. Te recuerdo, y aunque no lo diga mucho, no te imaginas cuanto te hecho de menos cada vez que te vas, y aunque siempre vuelves, tengo miedo de que llegue esa vez que por el motivo que sea no lo hagas. El problema de que te vayas es que te prometí que iría contigo dónde fuera, y parte de mi se va allí dónde se que tú también me echas de menos, y aquí sin ti me pierdo, y espero desesperado que des señales de vida para volver a la bañera de aquel motel de carretera, para volver a amarte, y a desearte, para continuar aquello que ahí mismo dejemos detenido, con la esperanza de que al acabar el fin de semana pueda abrazarte tan fuerte que impida que te vayas   ]





3 comentarios:

Chris dijo...

Lo he vuelto a leer, y me quedo sin palabras, de lo mucho que me gusta, ya lo sabes.

40añera dijo...

Sensual, sugerente, adictivo, cálido, maravilloso.
Un besote

AZAHARA dijo...

Ooooohh, nene! Qué pasión... caray, me ha encantado... Tienes un don, sabes? Qué bien escribes...