12 de marzo de 2010

El bául oscuro de Christopher McHonan (Introducción)

-Introducción (1ª parte)
-¡Pablo, joder, salta de una vez la valla!- gritaba mi hermano Arturo. Todos estábamos al otro lado desde hacía rato, Pablo sin embargo era un miedica y tan solo al poner un paso enfrente de la casa ya se había puesto a temblar, creo que incluso sus ojos ya habían visto el miedo esta tarde cuando habíamos comentado la idea de colarnos en aquella casa abandonada donde circulaban constantemente leyendas tenebrosas.
-No quiero-contestó Pablo-Da igual ir vosotros sin mi, y no penséis que es porque tengo miedo-resoplamos todos-es que mi madre hace rato que me espera- Pablo echó a correr calle abajo.
-Menudo cagón- musitó Miguel y todos asentimos.
Aquella casa se mostró ante nosotros imperiosa, mucho más grande de lo que habíamos imaginado.
El jardín donde nos encontrábamos estaba repleto de maleza que había crecido allí a su antojo, y estaba cubierto de unas espigas que se adherían a la piel de nuestras piernas, solo tapadas con un pantalón corto, y la arañaban.
La casa estaba pintada de un gris sucio, y en las ventanas sin cristales quedaban algunas macetas con flores muertas. No fue difícil colarnos por una de ellas pero tuvimos que tener cuidado cuando saltamos con los cristales rotos que habían al otro lado de las mismas.
Descubrimos en el primer instante que el aire estaba muy cargado, que olía a humedad y a moho. Encendimos las linternas. Los muebles estaban tapados con sabanas pero aún así presumían de una enorme cantidad de polvo. Miguel alérgico a ello no dejaba de rascarse y pequeñas manchas rosadas aparecían con el paso de las uñas por la zona. En las paredes se vislumbraban algunos graffitis

Se dice que en aquel lugar abandonado hace algunos años, allí por el comienzo de los años setenta, habitó una familia adinerada. Un joven matrimonio, adquirió la vivienda con el único propósito de crear una familia, pero tras mucho intentarlo descubrieron la esterilidad de la esposa que se hundió en una terrible depresión. Su marido intentó todo lo que pudo porque su mujer sanara de aquella enfermedad mental y optó por la única opción que le quedaba, la adopción. Nada más comentárselo a su esposa está se alegró y recuperó su anhelada vitalidad de la noche al día, sabedora de poder cumplir así el deseo de ser madre. Después de mucho tiempo, dinero y papeleo le concedieron la adopción de un pequeño bebé, nacido en el territorio americano, al que decidieron llamar Thomas. Se comenta que la familia fue muy feliz, pero el 23 de mayo de 1987 murieron todos en extrañas circunstancias. Aún ahora pasados tantos años se desconocen las causas de la tragedia, pero se dice que constantemente aparecen los fantasmas de la familia dispuestos a contar los hechos, pero como ya he dicho tan solo es una leyenda urbana.
El destino de nuestra visita, la supuesta habitación de Thomas, no se encontraba en aquella planta, por lo que empezamos a buscar unas escaleras que descubrimos al fondo.
La madera de la barandilla de la misma estaba carcomida, y en los peldaños se encontraban algunas latas de cerveza.
-¡Joder!-gritó mi hermano lanzando su pierna al aire y con ella a una enorme rata que terminó estampándose contra la pared. La rata, aturdida, salió despavorida en dirección contraria.
Descubrimos otra planta antes de que las escaleras terminaran, podía ser esa, pero aún así decidimos continuar subiéndolas.
Al finalizar aquellos peldaños de mármol se presentó una única entrada con la puerta de madera derrumbada en el suelo. Nos sorprendió encontrar una buhardilla a la que nos introdujimos en ella con algo de miedo. El corazón no dejaba de subir y subir por la garganta queriendo escapar de mi cuerpo. Seguramente nos sucedía a todos lo mismo, pero mi hermano mayor Arturo, de once años, nunca lo reconocería.
Empezamos a indagar por la estancia cuando escuchamos pasos en alguna de las plantas inferiores. Como un acto reflejo, como si estuviéramos imantados todos, Arturo, Miguel, Samuel y yo nos reunimos en el centro de aquella habitación.
-Seguro que es una rata- susurró Miguel intentando mostrar algo de valentía, aunque no pudo evitar que le traicionara su voz entrecortada.
Los pasos se escuchaban cada vez más cerca, era imposible que fuera una rata, y deberíamos optar por escondernos, pero estábamos todos allí paralizados por el miedo sin tener la oportunidad de mover ni siquiera un músculo cuando una silueta traspasó la puerta y sus pasos crujieron el entarimado de madera.
Un grito estridente y eterno quebró el silencio que desde hace años se instauró en el lugar, y descubrimos que aquella silueta era la de Pablo que había entrado dispuesto a demostrar su hombría. Durante minutos estuvimos discutiendo quién había sido el gallina que había gritado y nos culpábamos los unos a los otros, a pesar de que todos sabíamos que ninguno pudo mantener en aquel tenso momento la garganta callada.
Continuamos indagando intentado encontrar quien sabe qué, cuando escuchamos un crack y un grito ahogado cercano. Nos volvimos todos a la vez y descubrimos que una de los listones de madera había cedido ante el peso de Miguel, y eso que es un tirillas, absorbiendo en el hueco dejado la mitad de su pierna. Fuimos todos en su ayuda y al sacarlo descubrimos que ese hueco era un escondite para algo. Era estrecho y poco profundo y casi al meter la mano descubrimos que allí dentro si había algo. Era una pequeña caja de madera rodeada por una gruesa cadena que sujetaba un candado ocultando el secreto de la misma. Allí estaba nuestro tesoro Sonreímos asombrados mirándonos unos a otros y cuando regresamos la mirada la luz de nuestras linternas descubrió que en una de las caras de la caja había una inscripción en ella, posiblemente tallada con algún cuchillo o navaja, en la que claramente se leía “El baúl oscuro de Christopher Mchonan”.



CONTINUARÁ...
Texto: Daniel Calderón Martín
Imágenes: 1.-Google 2.-www.galeriade.com 3.-Google 4.-Google 5.-Google

12 comentarios:

el arte de sentir dijo...

------Mensaje-----

Aunque con una semana de retraso al fin el estreno mundial (jajaja xD) de "El baul oscuro de Christopher McHonan" espero que lo disfrutéis.

Muchas gracias por estas 1000 visitas

el arte de sentir dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sakkarah dijo...

Me ha gustado muchísimo, porque deja lugar al misterio, y te mantiene atento. Es muy ameno, y el poner imágenes a lo largo de el escrito, lo veo un acierto.

Unbeso.

Jo Grass dijo...

Me encanta como arranca esta historia juvenil de misterio!!! esperando me tienes la siguiente entrega!

besos

Gata dijo...

Me gustan mucho tus relatos.
No pares nunca
mmuuuaaa

Ruth dijo...

Aunque ya sabes que los relatos de "polstergate" no son mi fuerte, como siempre tu pluma hace que me enganche a todo lo que escribes. Veremos que nos depara el futuro o el pasado....

Besos.

Anónimo dijo...

mmm...¿relatos? ¿de miedo? Eso creo entender del comentario de Ruth. Esperaré ansiosa la semana que viene para comprobar este nuevo rol de tu pluma que nuevamente ya me tiene enganchada. Muakas

el arte de sentir dijo...

[Sakkarah] Gracias, la verdad es que quería meterme en nuevos registros aunque manteniendo la tensión y la intriga, y lo de las imagenes estoy contigo, creo que le da otro nivel. Besos

el arte de sentir dijo...

[Jo Grass] Jejeje, supongo que para los grandes lectores desde pequeños le resultará, salvando las distancias, similar a "El club de los 5" pero habrá que ver como continúa

el arte de sentir dijo...

[Gata] Muchas gracias a ti por leerme, creo que no podré para nunca, es un vicio, es un placer, y es tan necesario como respirar

el arte de sentir dijo...

[Ruth] ...
Bueno ya veremos como acontece todo en próximas entregas

el arte de sentir dijo...

[Anónimo] Bueno tendrás que esperar hasta el viernes para averiguar si lo que dice Ruth es cierto o no. Saludos y gracias por leer