21 de junio de 2010

Efectos Colaterales I

“Quién olvida que los actos contraatacan con consecuencias nunca recordará todo el reguero de efectos colaterales que dejó a su espalda”

Mi padre siempre me decía que en el mundo hay dos clases de personas: las que tienen opción a elegir su vida y las que deben afrontar las constantes sacudidas que vienen tán solo por supervivencia. Las grandes personas son aquellas que logran sobresalir de los patrones marcados

Es lo único que me queda de él, esas palabras que me dijo el último día que lo vi, poco después lo meterían en una cárcel estatal.

Nosotros tres (Mamá, mi hermano mayor Sean y yo) al irse papá continuaríamos en ese segundo grupo, pero ahora habíamos descendido en un par de subgrupos por lo que Sean tuvo que ponerse a trabajar y empezó a meterse en líos para traer dinero en casa. Éramos humildes, de ese tipo de humildad que cohabita con la marginalidad.

Es cierto que podía decir que mi ciudad era la capital de la primera potencia mundial, pero supongo que también debo decir que esa misma ciudad se avergonzaba de nosotros, de esa parte excluida y vomitiva, de esa parte criminal. Y es que igual que en todo ser o cosa siempre había algo en su naturaleza o en su dimensión, que desearía extirparse, esa ciudad deseaba hacernos desaparecer a nosotros.

Dentro de mi familia, incluso en las demás familias de mi barrio, nadie había conseguido llegar a la universidad, es más, creo que graduarse en el instituto ya era una hazaña tan espectacular que se hacían fiestas donde corría el pollo (que era lo más barato) en grandes cantidades y donde se bebía hasta que ya se les había olvidado como se hacían eses.

Por ello supongo que debí revolucionar ese barrio de bandas callejeros, de drogadicción, y de prostitutas, al ver que un chaval desde bien pequeño se había dejado el miedo en casa, los tapujos y las caretas… y quería ser él el que decidiera quién ser y hasta donde quería llegar, sin importarle lo que pensaran los demás.

Aguantando mi inocencia, mi sonrisa y esos libros debajo del brazo caminaba por esa gran ciudad que me abominaba y sentía pena hacía mí en partes iguales.

No intenté nunca tener amigos, ni siquiera esos falsos que me acompañaran y lucharan conmigo contra mis ratos de aburrimiento. Pienso que la amistad como sentimiento surge así de repente, de improvisto, es tan solo química.

Y caprichosa esta también, como el amor, la amistad surgió con un personaje completamente diferente a mí, conformista, abrumado, oscuro…. Y ahora en esta situación en la que me encuentro y que vosotros todavía desconocéis, pienso como es de curioso que los personajes cambien de roles principales a secundarios, y viceversa, en un instante.

Puede ser que él siempre haya sido realista y no se permitiera soñar, era demasiado caro, (Mamá y Sean trabajaban duro por mí) que se conformara con maravillarse y ayudarme a luchar por mis sueños.

Era lo que necesitaba, egoístamente hablando, ese apoyo, esa fuerza que me empujaba en los instantes de debilidad. Era mi plus como yo lo era para el suyo, éramos más grandes juntos.

Necesitaba como el aire esa amistad tan cercana, tan profunda, tan intensa que se envolvía entre lazos de sangre.


Texto: Daniel Calderón Martín

Imágenes: Google

14 comentarios:

Ruth dijo...

Es magnífico el como eres capaz de ponerte en la piel de cualquier personaje y exprimirlo al máximo, razonar como razonaría él, contar una historia como si la contase él mismo. Eres muy polifacético geniecillo.

Esperaremos sucesivas entregas.

Besitos guapo........MUAXXXXXXXXXXXX

el arte de sentir dijo...

[Ruth] Esto acaba de empezar solo es el punto de partida de esta historia... y muchas gracias a ver como me sale todo esto

Kassiopea. dijo...

Pues tiene buena pinta esta historia. A ver si consigo leerla sin perderme, que siempre me pasa lo mismo jajajaja.

el arte de sentir dijo...

[Kassiopea] Mañana el próximo jejeje.

Sakkarah dijo...

Me gusta leerte...No sé sie es real, pero la hacer vivir como tal.

Muchos besos.

La Chica Gris. dijo...

Me ha gustado muchisimo =)

Un beso, te sigo! :D

el arte de sentir dijo...

[Sakkarah] Gracias sakkarah, pues la verdad que seguro que esta historia podría estar muy cercana a historias reales

el arte de sentir dijo...

[La chica gris]Gracias, y bienvenida. Me alegro que te haya gustado

La magia del corazon dijo...

gracias por pasarte.
.
.
..volveré

:)

el arte de sentir dijo...

[La magia del corazón] Gracias a tí.

Cecy dijo...

Las fortalezas de unas palabras ayudan como colchón para sentir que se puede en el destino que la vida nos tiene preparados.

Jo Grass dijo...

Es cierto lo que dices sobre la amistad. Surge por pura química, igual que el enamoramiento, que es casi lo mismo que la amistad pero con atracción sexual de por medio o las hormonas alteradas hasta cuando no existe la cercanía física. En ambos casos la atracción se produce por afinidad, porque aparecen energías compatibles; y en ambos casos se precisa alimentar, cuidar y respetar al otro.
Bravo

Esta entrada sí la había comentado y no sé que pasó con ella, pero recuerdo que me llamaron la atención otros momentos de la historia.
Bravo, como siempre. besos

el arte de sentir dijo...

[Jo Grass] Pues yo tampoco lo sé... Muchas gracias por después de varios dias ponerte con ella, un beso

el arte de sentir dijo...

[Cecy] Toda la razón, jejeje. Gracias