22 de junio de 2010

Efectos Colaterales II





No te pierdas el comienzo de EFECTOS COLATERALES


Ya sé que no sirve para excusarme, tampoco pretendo hacerlo, pero desde que él se fue, y aunque viviera en una de las metrópolis más grandes del mundo, me sentí completamente solo.

Siempre supe que me costaría horrores su partida, seguir adelante cuando Steve se fuera a la universidad se antojaba complicado, pero incluso en aquella certeza pequé de positivo.

No tardé en adentrarme y perderme en aquellas calles-cloacas buscando quién sabe qué, creo que sucedió algún segundo después de perder de vista aquel autobús, olvidándome en aquel amasijo destartalado de hierro oxidado todo lo que era, mis manos, mis ojos, mi tabique de sujeción, mi mapa de direcciones, y lo que era peor mi aliento.

Y así, faltando todo ello, todo comenzaba a caer por su propio peso, claro que yo por entonces no me daba cuenta y estaba empeñado en volar sin alas por un cielo vacío.

Abandonado en las calles, como un simple y pulgoso can callejero, estás me dieron todo lo que tenían, y curiosamente todo lo que yo necesitaba: libertad, emociones fuertes, riesgos, sueños, oportunidades para ser alguien…

Y entonces pensé en lo orgulloso que se sentiría Steve cuando volviera, aunque interiormente una puta voz me decía constantemente que no regresaría: “¿Acaso se le había perdido algo aquí?”.

De todas maneras, volviera o no, quería ser grande, jugar y arriesgarme, aunque supiera que en los juegos peligrosos siempre es el mismo el que pierde, pero por no tener esa sensación de soledad quise tener un nombre, un respeto, una posición…aunque tuviera que anteponer quimeras en mis vista.

Pasé de un día al otro, de fumar algún tirito para demostrar, por insignificancia, a meterme por la nariz todo tipo de rayas, algunas paralelas, algunas verticales, incluso algunas cruzadas.

Antes de darme cuenta el barrio había conseguido de mí lo que siempre había querido, de lo que nosotros habíamos escapado, absorberte y hacerte parte de su esencia vil, podrida, repugnante…

Y a partir de entonces pasé de tener remotas posibilidades para elegir mi vida a simplemente defenderme, y sobrevivir, del constante aluvión de sacudidas.

Resulta irónico como estando abajo, destruido, arrastrando la lengua y mordiendo el polvo, uno se empeña en que todas sus decisiones, a la desesperada, le arrastren hasta cavar tres metros bajo tierra. Supongo que será cuestión de perspectiva

Y este mundo que me resultaba repulsivo se convirtió en mi hábitat natural. Respiraba porque me excitaba lo prohibido, lo lascivo, el poder que iba obteniendo… Me encantaba seguir jugando cada vez más arriesgado tan solo por sentir esos relámpagos en mi cuello que sodomizaban mi piel. Era mi forma de vivir, y para vivir como yo creía debía hacerlo por encima de mis posibilidades. Y ante ello ya no hay escapatoria, porque de tanto sobrepasarte la línea se hace corta y tú empiezas a necesitar llegar todavía más lejos. Yo aún veía la posibilidad de tensar la cuerda algo más, era pura adicción montar esas funciones en formas de fiestas donde los actores intercambiábamos gramos de cocaína por compañía. Todos sabíamos porque estábamos allí, era cuestión de diferentes vicios.

Y no hay nada peor para una persona como yo que tener vicios, porque eran muy caros, y entonces cuando se rompe la cuerda el peso de la gravedad se vuelve más implacable, y todo comienza a pesar demasiado, y a los tipos de negocios turbios no les importa pisarte un poco el cuello, para que veas como a falta de aire tu alma comienza a engordar algún que otro gramo, por no haber cumplido con el tiempo acordado para saldar cuentas.

.Michael, todavía no tengo lo tuyo

-Sam, no me toques los cojones que bastante sobados los tengo ya, y dame de una puta vez la pasta, porque si no el tío Michael va a tener que ponerse a malas y actuar y no quiero, porque de verdad me caes bien.

-Solo necesito un poco más de tiempo.

-¿Tiempo? ¿No te he dado ya suficiente tiempo?

-Si, pero solo te pido una prórroga más, por favor

-De acuerdo, tienes cuarenta y ocho horas, ni una más y Samuel esta vez va muy en serio, como no tenga mi pasta date por hombre muerto.

Y al pensar que tenía solo cuarenta y ocho horas para devolverle doscientos de los grandes, comencé a darme por muerto, pero también comencé a caer a velocidad vertiginosa a medida que los espejos quiméricos se iban destruyendo en mil pedazos y yo iba descubriendo las verdades que yo mismo me había negado. Y caí… y no sé donde, pero caí, y ya no sé lo que era pero caí… y aún así lo que me quedaba de vida estaría luchando contra las constantes sacudidas del destino.

"Caprichosas son las consecuencias, pero más terribles son los efectos colaterales."


Autor: Daniel Calderón Martín
Imágenes: Google

20 comentarios:

acoolgirl dijo...

Grande la última frase... quizá sea tarde, pero vale la pena darse cuenta, no?

Un besoteee

el arte de sentir dijo...

[Acoolgirl] Todavía continúa... quizás sea tarde, y como dice la frase cada acto tiene sus consecuencias, pero estás son caprichosas, que no sabes nunca como vendrán, pero terribles son los efectos colaterales porque no eres tú el que los recibe.

Kassiopea. dijo...

Caer sirve para levantarse y a veces una caída a tiempo puede arreglar una vida.

el arte de sentir dijo...

[Kassiopea] Toda la razón del mundo, a ver como continúa jajaja

Deseo dijo...

voy a intentar creer que algo va a acabar y luego sera mejor.

el arte de sentir dijo...

[Deseo] Eso és por lo menos sé positivo

ONUBIUS dijo...

Sin duda, caprichosa la vida que se empeña en jugar a la ruleta rusa y pobre de nosotros que nos dejamos llevar por la adrenalina que algunas perspectivas parecen crear lo que no es verdad, y en esa encrucijada, caer o levantarse, la primera suele tener mas fuerza, pero la segunda no es imposible, por tanto sigue siendo posible el reinventarse...

abrazzzusss

La magia del corazon dijo...

a veces nos equivocamos y para atrás no se puede ir, pero sí levantarse y hacer pasos hacia adelante !!
¿y sigue la historia?

el arte de sentir dijo...

[Onubius] COmo siempre querido amigo, tienes toda la razón...Pero que sería de la vida sin ruleta rusa? Quién noo arriesga no gana, aunque aveces nos arrieguemos en cosas que no nos deparen nada bueno...Las caidas nos enseñan y conseguir levantarse aunque resultte complicado, hacen de nosotros personas mejores. Gracias por pasarte girando alrededor

el arte de sentir dijo...

[La magia del corazón] lamentablemente creo que para atrás si se puede ir, si pierdes el camino, pero también ello hace que luego camines hacía adelante con pasos más firmes.
Sigue la historia, y a mi entender, todavía queda lo mejor.

sandocan en bicicleta dijo...

causa y consecuencia, casualidad, destino.. tantas palabras para reflexionar.
"Abandonado en las calles, como un simple y pulgoso can callejero, estás me dieron todo lo que tenían, y curiosamente todo lo que yo necesitaba: libertad, emociones fuertes, riesgos, sueños, oportunidades para ser alguien…"
me gusto mucho es parte, de alguna manera me trajo en forma hiper sintetica lo que significa el titulo de mi blog, Clochard Trotamundos.

Un gran saludo desde la lejania.

el arte de sentir dijo...

[Sandocan en bicicleta] Cierto, son palabras para reflexionar, como no menos cierto que justo esa parte define tu nombre y esa manera tan magnífica que evoca tu blog

Ruth dijo...

WOWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW LEINNNNNNNNNNNN es un texto increible, lleno de matices, de esencias, de formas, de crudeza... Es muy interesante y engancha que es de lo que se trata no? aunque pensándolo bien, ¿cuando no ha enganchado algo tuyo? En definitiva un relato apoteósico que deja con las ganas de mucho más y que sin duda promete.

Besos guapo.

el arte de sentir dijo...

[Ruth] Gracias querida ruth. Ahí sigo intentando poneros la miel sobre los labios, tenía la sensación de que este relato os iba a gustar, y lo mejor de todo es que no ha acabado

Meme dijo...

Odio los efectos colaterales, nunca sabes por dónde ni cuándo te van a golpear. Tengo la adrenalina a tope constantemente, para intentar evitarlos y eso me altera. Aún así tengo que reconocerlo, son los que me hacen crecer...
Buen texto!

el arte de sentir dijo...

[Meme] Cierto, lo jodido es que por mucha energía que uses, o el tiempo que los esperes, siempre te van a sorprender, te vana tumbar...y vas a aprender

Alís dijo...

¿Cómo evitar los efectos colaterales de nuestras decisiones, de nuestros actos? Probablemente, sólo quedándonos inactivos, y aún así también los habría...
Recién llego y me encuentro con una historia que promete mucho(aunque le queden pocas horas... sólo 48).
Gracias por mostrarme el camino.

el arte de sentir dijo...

[Alis] Creo que incluso así nos vendrían por todos los lados.
Gracias por pasarte...y es cierto al personaje solo le quedan 48 horas...

Cecy dijo...

pasaje de ida al desconcierto...

el arte de sentir dijo...

[Cecy] Totalmente, desconcierto totalmente